Solo Photo show "13" running through May 30th at Sparklabs
833 Broadway and 13th street, New York City
Monday through Friday 9-6pm
 

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13

Cuba. A journey through human spirit.
Seemingly trapped in time... remnants of past worlds, recent and ancient, dilapidation and juxtaposed beauty, an
enchanting and decaying exoskeleton... almost arbitrarily inhabited and kept alive by a thread by the rhythm, blood and soul of the Cuban
people.  It seems not long ago, they stumbled upon an abandoned world and made it their own… where they now live and love,
and radiate a sense of pride, ingenuity and unrelenting heart rivaled only by frustration, limitation and impossibility.
 

Cuba, un viaje a través del espíritu humano.
Aparentemente atrapada en el tiempo… Restos de mundos pasados, recientes y antiguos, belleza dilapidada y yuxtapuesta, un exoesqueleto
encantador y deteriorado…Casi habitado arbitrariamente y que se mantiene vivo por el ritmo, sangre y alma de la gente cubana. Parece que no hace
mucho, se tropezaron con un mundo abandonado y lo hicieron suyo… Donde ahora viven, aman e irradian un sentido de orgullo, i
ngenuidad y un corazón implacable que rivaliza sólo con la frustración, la limitación y la imposibilidad.


 



La Habana is a majestic creature nestled at the bottom of a sea with no water. The buildings have skin. Everything
is alive and morphing. Ancient trails of migratory crustaceans decorate the walls as battered shipwrecks slowly rumble through
a grid of mutating coral formations. Crevices hold pairs of curious eyes while sheets of colored sea fans wave in the blowing currents
overhead. Flags on parade. New growth blooms between cracks of centuries of tidal wear and tear. 500 years. Today.
There is an absolute beauty in life and perseverance surrounded by an absolute beauty in death and decay.
 

La Habana es una majestuosa criatura, acomodada en el fondo de un mar sin agua. Los edificios tienen piel. Todo está vivo y transformándose.
Senderos antiguos de crustáceos migratorios adornan las paredes como lo naufragios maltrechos lentamente retumban a través de una red de formaciones
de corales. Las hendiduras sostienen pares de ojos curiosos mientras las hojas de los ventiladores coloreados de mar ondean en las corrientes superiores.
Banderas en desfile. El nuevo crecimiento florece entre las grietas de siglos del desgaste y desgarramiento de la marea. 500 años. Hoy. 
Hay una belleza absoluta en la vida y la perseverancia rodeadas de una belleza absoluta en muerte y decadencia.


In the Habana summer, the sun renders the unshaded heat almost unbearable. People gather under trees in parks, awnings, and in
streetside doorways that are almost always kept open. The collective hum of old house fans pushing hot bedroom air can be heard in the
streets. Then like clockwork, at 4 pm, the sky darkens, lightning strikes, and the gods unleash a rain that only the tropics know.

Most take shelter but the inevitable hustlers are out running in the drench while young kids gather under cover and take turns darting out to cool off.
Lightning cracks the city in half and the kids don't even flinch. Hoods of cars become water slides. Contrasted, heavy clouds allow the light only to be cast
in sections making the already surreal esthetics of the city seem fake. Sun, rain and rainbows. The enveloping heaviness and moisture create deeper blacks and
saturate the colors. You can hold the air. Textures come alive, revealing the deterioration in the walls, window frames, railings and doorways that have
battled the corrosive ocean forces for 500 years, and lost. Every glance in every direction is a scene from a film that never happened.

Then the temperature drops, the rain stops, and the city dries off just in time for another transformation. The sun slips down off the Malecon and drapes a
warm glow over the coastal facing walls, backdropped with the lingering, darkened sky. The buildings retaliate with reflection and an age old game of
back and forth ensues. Soon the sun sets and the transition to night falls… and La Habana, again, becomes an entirely different world.

 

Durante el verano de la Habana, el sol hace que el calor, lejos del cobijo de la sombra, sea casi insoportable. La gente se reúne bajo los árboles del parque, toldos y en la calle bajo
puertas que casi siempre se mantienen abiertas. El zumbido colectivo de los ventiladores de casas viejas empujando el aire caliente de las habitaciones, puede escucharse
desde la calle. Entonces, como un reloj, a las 4 pm, el cielo se oscurece, los rayos golpean, y los dioses sueltan una lluvia que sólo los trópicos conocen.

La mayoría se refugian, pero los inevitables rebuscadores corren empapados, mientras los jóvenes se reúnen bajo alguna cubierta y se turnan para salir a refrescarse.
Los rayos rompen la ciudad por la mitad y los niños ni siquiera se estremecen. Las cubiertas de los autos se convierten en toboganes. Nubes pesadas, contratantes y obscuras
permiten que la luz se refleje sólo en ciertos puntos, haciendo que la ya surrealista estética de la ciudad parezca una falsedad. Sol, lluvia y arcoíris. La envoltura pesada y húmeda crea
negros más profundos y satura los colores. Puedes sostener el aire. Las texturas cobran vida, revelando el deterioro en las paredes, los marcos de las ventanas, barandales y puertas
que han luchado contra las fuerzas corrosivas del océano por 500 años, y han perdido. Cada mirada, en cualquier dirección es una escena de una película que nunca sucedió.

Entonces la temperatura cae, la lluvia detiene y la ciudad se seca justo a tiempo para otra transformación mágica. El sol se desliza sobre el Malecón,
dejando un resplandor dorado sobre las paredes que miran hacia la costa, ante un telón amenazador de un cielo oscuro y perpetuo. Los edificios toman represalias
con el reflejo y comienza el viejo juego de ires y venires. Cuando se está atrapado en medio es difícil decidir hacia dónde mirar. Pronto el Caribe corta el sol
hasta volverlo nada y la noche comienza a caer…La Habana de convierte en un mundo completamente distinto, de nuevo.



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28 x 42 Archival Digital Print - $900
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Signed Edition of 8


 




Solo Photo Exhibition, 13
January 13th through May 30th at Sparklabs, 833 Broadway and 13th street, New York City
Monday through Friday 9-6pm